Diarios de Motocicleta – Notas de Viaje por América Latina (Ernesto “Che” Guevara)

Hola otra vez! Hoy vengo a hablarles de un libro que quise leer desde hace unos meses.

Supongo que la gran mayoría conoce la película Diarios de Motocicleta con el actor mexicano Gael García Bernal… si no la conocen, pues vean el trailer:

Bueno, les cuento que la película está basada en el libro Notas de Viaje por América Latina escrito por el propio Che. Es una película muy buena, altamente recomendada si quieren aprender más sobre los inicios del Che y si quieren admirar hermosos paisajes de Sudamérica. Yo tiendo a prestar atención a los mínimos detalles, y así fue que leí en los créditos finales de la película que la misma estaba basada en este libro.  Lo busqué en internet y encontré el PDF, pero como no me gusta leer en la computadora, me dije que lo compraría en algún momento. Luego, a fines del año pasado comencé a planear un viaje a Chile y a Perú. Y como el Che visitó ambos paises en este primer viaje por Latinoamérica, quise comprar el libro para ir leyéndolo durante mi viaje, al estar en los mismos lugares que él había visitado. Al final llegó la fecha de mi viaje y yo seguía sin el libro, al estar en esos lugares lo busqué y después de mucho lo encontré en Cusco pero era muy caro, así que decidí comprarlo de Amazon al volver a mi casa. Amazon es mi proveedor oficial de libros, si hay algo que no encuentran en sus paises, muy probablemente lo encontrarán allí 🙂

Unas semanas después de que llegara a mis manos, lo comencé a leer. Lo terminé en menos de un mes (considerando que estudio y trabajo, fue relativamente rápido). ¿Qué puedo decirles? Me encantó. Tal vez mucha gente (al igual que yo antes de la película y el libro) tiene una imagen errónea del Che, creen que fue un asesino, una mala persona. De hecho, yo antes cuestionaba a aquellos que se decían simpatizantes del Che, y no entendía el porqué de su excesiva admiración hacia él siendo que acostumbraba escuchar comentarios no tan gratos sobre su persona. (Les hablo de varios años atrás, cuando era adolescente y lo único que sabía era que “El Che era comunista”). Y según todos, “El comunismo es malo. Fidel Castro es comunista. De seguro no puede ser bueno el comunismo.” Eso es lo que yo conocía al respecto. No es mi intención discutir sobre política, pero al hablar del Che es imposible no mencionar algunos asuntos relacionados a ella.

Tampoco estoy diciendo que el comunismo sea bueno (en realidad opino que tiene sus pros y sus contras), simplemente que conviene que seamos nosotros mismos quienes estudiemos y analicemos los temas que nos interesan, y que no nos dejemos convencer por lo que nos dicen los demás. Seamos curiosos, investiguemos. En la actualidad contamos con tantos recursos que nos pueden brindar la información que buscamos, que no tenemos excusa. El que no sabe, no se informa porque no quiere. La información está ahí, disponible para todos.

Mejor hablemos del libro. Al comenzar a leerlo comencé a identificar varios acontecimientos, y a recordar varias escenas de la película, pero por supuesto que leer lo que el autor escribió con lujo de detalles, es siempre mejor. Es mi idea que al leer esta entrada, aquellas personas que no pueden acceder al libro pero quisieran leerlo, puedan tener la mayor cantidad de detalles a su alcance, y las partes que más llamaron mi atención, de manera resumida. 🙂

Empecemos por el principio. Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina. En 1951 tenía 23 años y estaba a punto de terminar la carrera de medicina, pero a finales del año decidió con su amigo Alberto Granado (bioquímico, de 30 años) ir de viaje a Norteamérica:

“Por los caminos de ensueño llegamos a remotos paises, navegamos por los mares tropicales y visitamos toda el Asia. Y de pronto, deslizada al pasar como una parte de nuestros sueños surgió la pregunta: ‘Y si nos vamos a Norteamérica?’ ¿A Norteamérica? ¿Cómo? Con la Poderosa, hombre.” La Poderosa era la moto de Alberto, con la cual llegaron hasta cierta parte de Chile.

El libro comienza con las siguientes palabras: “No es este el relato de hazañas impresionantes, no es tampoco meramente un relato ‘un poco cínico’; no quiere serlo, por lo menos. Es un trozo de dos vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho, con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños.”

Me encantó descubrir al verdadero Che, sus pensamientos, y ver qué fue lo que lo inspiró e impulsó a convertirse en quien fue. También me gustó descubrir su gran aptitud para la escritura, lo hace de un modo poético y hermoso. Este primer viaje definitivamente lo transformó, él salió de Buenos Aires siendo una persona, y volvió siendo otra. Él mismo así lo afirmó: “El personaje que escribió estas notas  murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí.”

Lo más llamativo de este libro es el amor que se despierta en el Che hacia los más necesitados. Su viaje hizo que se cruzara con personas de diferentes clases sociales, diferentes estilos de vida, y no podía evitar sentirse mal al ver tanta gente viviendo en la pobreza extrema. Cuando estaba en Chile, fue a visitar a una ‘vieja asmática’. De esa visita él dijo:

“Es que la adaptación al medio hace que en las familias pobres el miembro de ellas incapacitado para ganarse el sustento se vea rodeado de una atmósfera de acritud apenas disimulada; en ese momento se deja de ser padre, madre o hermano para convertirse en un factor negativo de la lucha por la vida y como tal, objeto del rencor de la comunidad sana que le echa su enfermedad como si fuera un insulto personal a los que deben mantenerlo. Allí, en estos últimos momentos de gente cuyo horizonte más lejano fue siempre el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del proletariado de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que nos rodea. Hasta cuándo seguirá este orden de cosas basado en un absurdo sentido de casta es algo que no está en mí contestar pero es hora de que los gobernantes dediquen menos tiempo a la propaganda de sus bondades como régimen y más dinero, muchísimo más dinero, a solventar obras de utilidad social.”

Esa es la primera anécdota registrada en el libro, en la que él habló sobre el proletariado y la injusticia social.  Luego se dirigieron en barco hasta Antofagasta, ciudad del norte de Chile. El Che escribió, sobre las noches en el barco:

“Mirábamos el mar inmenso, lleno de reflejos verdiblancos, los dos juntos, apoyados en la borda, pero cada uno muy distante, volando en su propio avión hacia las estratosféricas regiones del ensueño. Allí comprendimos que nuestra vocación, nuestra verdadera vocación, era andar eternamente por los caminos y mares del mundo. Siempre curiosos; mirando todo lo que aparece ante nuestra vista. Olfateando todos los rincones, pero siempre tenues, sin clavar nuestras raíces en tierra alguna, ni quedarnos a averiguar el sustratum de algo; la periferia nos basta.”

Ya en el norte de Chile, en una de las tantas noches que pasaron a la intemperie, conocieron a un matrimonio de obreros chilenos que eran comunistas.

“A la luz de una vela con que nos alumbrábamos para cebar el mate y comer un pedazo de pan y queso, las facciones contraídas del obrero ponían una nota misteriosa y trágica, en su idioma sencillo y expresivo contaba de sus tres meses de cárcel, de la mujer hambrienta que lo seguía con ejemplar lealtad, de sus hijos, dejados en la casa de un piadoso vecino, de su infructuoso peregrinar en busca de trabajo, de los compañeros misteriosamente desaparecidos, de los que se cuenta fueron fondeados en el mar. El matrimonio aterido, en la noche del desierto, acurrucado uno contra el otro, era una viva representación del proletariado de cualquier parte del mundo. No tenía ni una mísera manta con que taparse, de modo que le dimos una de las nuestras y en la otra nos arropamos como pudimos Alberto y yo. Fue esa una de las veces en que he pasado más frío, pero también, en la que me sentí un poco más hermanado con esta, para mí, extraña especie humana…

Luego describió el dificilísimo trabajo en las minas, y lo poco que recibían los obreros. Según lo que entiendo, ganaban demasiado poco (migajas que le permiten la subsistencia, según el Che) y el trabajo era demasiado riesgoso, peligroso y dañino para la salud. Iban a envenenar sus pulmones a cambio de unas migajas. A mí realmente me enoja tanta desigualdad social. Y aunque hayan pasado 60 años de aquel viaje del Che, la situación no ha cambiado mucho. La pobreza sigue existiendo, y la riqueza también. Me parece injusto que algunos tengan tanto y otros no tengan nada. Sé que el que tiene mucho trabajó para ganarlo (a no ser que lo haya robado), pero el pobre también trabaja. También se esfuerza pero aún así sigue ganando una miseria. Es injusto.

Su tiempo en Chile llegaba a su fin, por lo tanto, el Che escribió un resumen de todo lo que pudo observar. Concluyó que “como país, Chile ofrece posibilidades económicas a cualquier persona de buena voluntad que no pertenezca al proletariado, vale decir, que acompañe su trabajo de cierta dosis de cultura o preparación técnica.”

Después cruzaron a Perú, llegaron a Tacna (ciudad fronteriza con Arica, Chile), y como siempre, hubo gente que fue amable con ellos y les dio comida, transporte y techo gratis. Cabe destacar que ellos viajaban sin un solo centavo y dependían de la buena voluntad de la gente. Querían llegar a Puno para ver el Titicaca, pero hicieron varias paradas antes y viajaron con varias personas. Uno de esos trayectos lo hicieron en un camión lleno de indios aymaras, que ni hablaban bien castellano. Al llegar a uno de los tantos pueblitos en los que pararon, Ernesto hizo el siguiente comentario:

“Los personajes ataviados en la misma forma original que los del camión, están ahora en su escenario natural; visten un ponchito de lana ordinaria, de colores tristes, un pantalón ajustado que sólo llega a media pierna y unas ojotas de cáñamo o cubierta vieja de automóvil.” Luego añadió: “Es un pueblito viejo, apacible, donde la vida sigue los mismos cauces que tuviera varios siglos atrás. Su iglesia debe ser una joya arqueológica porque en ella además de su vejez se nota la conjunción del arte europeo importado con el espíritu del indio de esas tierras.

 Sobre la actitud de las personas, escribió: “Sus miradas son mansas, casi temerosas y completamente indiferentes al mundo externo. Dan algunos la impresión de que viven porque eso es una costumbre que no se puede quitar de encima.

Como él y Alberto eran argentinos, tomaban mucho mate. Los indígenas no conocían el mate, así que se sorprendían al verlos tomándolo. “El espectáculo ofrecido por nosotros dos tomando el extraño brebaje debía parecerle a los indios tan interesante como ellos a nosotros con sus típicas vestimentas porque no dejaron un momento de acercarse a inquirir en su media lengua la razón que teníamos para echar el agua en ese raro artefacto.”

De camino a Puno se hicieron amigos de un maestro a quien el gobierno había dejado cesante por ser aprista (partido político APRA: Alianza Popular Revolucionaria Americana) y él les contó mil anécdotas y recuerdos. También habló de “la necesidad de crear escuelas que orienten al individuo dentro de la sociedad de la que forma parte y lo transforme en un ser útil, de la necesidad de cambiar todo el sistema actual de enseñanza que, en las pocas oportunidades en que educa completamente a un individuo (que lo educa según el criterio de hombre blanco), lo devuelve lleno de vergüenzas y rencores; inútil para servir a sus semejantes indios y con gran desventaja para luchar en una sociedad blanca que le es hostil y que no quiere recibirlo en su seno.”

Al llegar a  Puno, quisieron conocer el lago Titicaca, por lo que subieron a un bote y un guía les contó sobre la vida de los pescadores que allí habitaban, “algunos de los cuales apenas han visto un blanco en su vida, y viven apegados a sus costumbres ancestrales, comiendo los mismos artículos, recogiendo la misma pesca en la misma forma que hace quinientos años y manteniendo inmaculados sus trajes, ritos y tradiciones.”

De ahí partieron hacia Cusco (anteriormente se escribía con ‘z’ pero hace un tiempo adoptaron la ‘s’ en su lugar), para llegar hasta allá tuvieron que hacer un trasbordo en Juliaca (me causó gracia encontrar el nombre de esa ciudad en el libro porque yo también pasé por esa ciudad yendo de Cusco a Arequipa, y sentía que estaba en el medio de la nada).  A continuación voy a transcribir mucho de lo que el Che dijo de Cusco, porque quiero aprovechar esta entrada para compartir lo que él percibió, ya que yo estoy de acuerdo. Es largo así que disfruten la lectura, o no. Como quieran. 🙂 Por fin llegaron a Cusco, y esto es lo primero que el Che dijo sobre la ciudad:

“La palabra que cuadra como definición del Cuzco es evocación. Un impalpable polvo de otras eras sedimenta entre sus calles, levantándose en disturbios de lagunas fangosas cuando se holla su sustratum.”

“Hay un Cuzco que se ve desde lo alto (…): el de los techos de tejas coloradas cuya suave uniformidad es rota por la cúpula de una iglesia barroca, y que en descenso nos muestra sólo sus calles estrechas con la vestimenta típica de sus habitantes (…) ; es el que invita a ser turista desganado, a pasar superficialmente sobre él.”

“Cuzco está completamente rodeado de cerros que constituyen, más que una defensa, un peligro para sus pobladores, los que para defenderse, construyeron la mole inmensa de Sacsayhuamán.  Por lo menos, esta es la versión que corre entre el público no muy lego, versión con la que no me es dado disentir por obvias razones.”

 Sobre los incas, escribió:

“Los continuos éxitos guerreros alejaron cada vez  más a las tribus enemigas de las proximidades del Cuzco y entonces, saliendo del seguro recinto de la fortaleza, que era estrecha para contener la multiplicada raza, se expandieron por el valle vecino, al pie del arroyo de cuyas aguas se servirían, y al tener conciencia de su actual grandeza volvieron sus ojos al pasado en busca de la explicación de su superioridad y, para glorificar la memoria del dios cuya omnipotencia les permitió erigirse en raza dominante, surgieron los templos y la casta sacerdotal, y así expandiendo en piedra sus grandezas fue levantándose el imponente Cuzco de la época de la conquista española.”

Los españoles construyeron sus catedrales sobre las ruinas de los templos de los propios incas. Eso me causa cierta tristeza.

“Los templos de Inti cayeron hasta sus cimientos o sus paredes sirvieron para el asiento de las iglesias de la nueva religión: la catedral se erigió sobre los restos de un gran palacio y sobre los muros del templo del Sol se levantaron los de la iglesia de Santo Domingo, escarmiento y reto del conquistador orgulloso.”

“Las piedras grises se han cansado de implorar la destrucción de la aborrecida raza conquistadora a sus dioses tutelares, y ahora muestran su cansancio de cosa inanimada, útil sólo para provocar la admirativa exclamación de algún turista. ¿Qué puede la paciente acción de los indios que construyeron el palacio del Inca Roca, labrando sutilmente los ángulos de la piedra, frente a la impetuosa acción del conquistador blanco que conoce el ladrillo, la bóveda y el arco de medio punto?”

“El indio angustiado, cuando esperaba la terrible venganza de sus dioses, vio en cambio erigirse la nube de iglesias que ahogaron hasta la posibilidad de un recuerdo altivo. Los seis metros del palacio del Inca Roca, que los conquistadores consideraron útil como cimiento de los palacios coloniales, resumen entre la perfecta conjunción de sus piedras el llanto de guerrero vencido.”

Sobre el Machu Picchu, dijo lo siguiente:

“Pero el punto cuya importancia arqueológica y turística supera a todos lo de la región es Machu Picchu, que en lengua indígena significa cerro viejo, … para Bingham, el arqueólogo descubridor de las ruinas, más que un refugio contra los invasores, este fue el poblado origen de la dominante raza quechua y lugar sagrado para ellos.”

“Pero donde adquiere magnitud imponente la ciudad, es vista desde Huayna Picchu (cerro joven), que se eleva unos doscientos metros más alto.”

“Poco importa, en realidad, cual fuera el origen primitivo de la ciudad o en todo caso, es bueno dejar su discusión para arqueólogos, lo cierto,  lo importante, es que nos encontramos aquí frente a una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América, … plena de inmensos tesoros de evocación entre sus muros muertos de aburrimiento de no ser, y en el paisaje estupendo que lo circunda y le da el marco necesario para extasiar al soñador que vaga porque sí entre sus ruinas, o al turista norteamericano que, cargado de practicidad, encaja los exponentes de la tribu degenerada que puede ver en el viaje, entre los muros otrora vivos y desconoce la distancia moral que las separa, porque son sutilezas que sólo el espíritu semindígena del americano del sur puede apreciar.

“Sobre la pequeña talla de los nativos agrupados al paso de la columna, emerge, de vez en cuando, la rubia cabeza de un norteamericano que, con su máquina fotográfica y su camisa sport parece (y en realidad lo es), un corresponsal de otro mundo en este apartado de los Incas.”

Luego, vuelve a hablar de la ciudad de Cusco, pero esta vez habla de su declive:

“Poco a poco el Cuzco languideció y fue quedando al margen, perdido entre las cordilleras mientras su nueva rival, Lima, … emergía en la costa del Pacífico. Sin que ningún cataclismo marcara su transición, la brillante capital Inca pasó a ser lo que hoy es, una reliquia de tiempos idos. Recién ahora, alguna que otra construcción moderna se alza para desentonar con el conjunto edilicio, pero todos los monumentos del esplendor colonial se mantienen intactos.”

“Toda la ciudad es un muestrario inmenso: las iglesias, por supuesto, pero hasta cada casa, cada balcón asomado en una calle cualquiera, es un instrumento de evocación de un tiempo ido.”

“En Cuzco no hay que ir a mirar tal o cual obra de arte: ella entera es la que da la impresión sosegada, aunque a veces un poco inquietante, de una civilización que ha muerto.”

Por un momento dejó de hablar de Cusco, y pasó a hablar de un viaje en tren. No está muy claro pero según entiendo, es del viaje desde Machu Picchu hasta Cusco (están como a 3 horas de distancia), pero a ellos -en esa época- les tomó 12.

“En este tipo de trenes hay una tercera clase destinada a los indios de la región; el vagón de que se valen es uno simple de transportar ganado de la Argentina, sólo que es mucho más agradable el olor a excremento de vaca, que el de su similar humano, y el concepto, un tanto animal que del pudor y la higiene tienen los indígenas hace que estos hagan sus necesidades (sin consideración de sexos o edades), al lado del camino, se limpien con las polleras las mujeres y con nada los hombres y sigan como si tal cosa. … Naturalmente que de las condiciones de vida de estos indios, los turistas que viajan en sus cómodos autovías, no tendrán sino una vaga idea. El hecho que fuera el arqueólogo americano Bingham el que descubriera las ruinas y expusiera luego sus conocimientos en relatos de considerable valor anecdótico – fácilmente asequible al público medio -, hace que este lugar tenga una enorme fama en el país del norte, a tal punto que la mayoría de los americanos que están en el Perú lo conoce (en general vuelan directamente de Lima, recorren Cuzco, visitan las ruinas y se vuelven, sin dar importancia a nada más).”

Luego mencionó sus impresiones del museo arqueológico de Cusco:

“El museo arqueológico del Cuzco es bastante pobre: cuando las autoridades abrieron los ojos sobre el monto de la riqueza que se escapaba hacia otros sitios, ya era tarde; los buscadores de tesoros, los turistas, los arqueólogos extranjeros, en fin, cualquier persona con algún interés en el problema, habían saqueado sistemáticamente la región y lo que se podía agrupar en un museo era lo que allí está; casi, casi, el desecho. Sin embargo, para personas como nosotros, sin mayor cultura arqueológica, sin conocimientos sino muy recientes y embarullados de la civilización incaica, había allí bastante que ver, y lo vimos, durante varios días. El encargado era un mestizo con mucha ciencia y un entusiasmo arrebatador por la raza cuya sangre llevaba. Él nos hablaba del esplendor pasado y de la miseria actual, de la necesidad imperiosa de educar al indígena, como primer paso hacia una rehabilitación total. … que los individuos a esta raza pertenecientes se muestren orgullosos, mirando su pasado, y no avergonzados … de ser integrantes de la comunidad indígena o mestiza. … Las facciones semiindígenas del encargado y sus ojos brillantes de entusiasmo y de fe en el porvenir, es otra de las piezas del museo, pero de un museo vivo, mostrando una raza que aún lucha por su individualidad.”

De Cusco, partieron hacia el norte, pues querían llegar al leprosario de Huambo. Fue un viaje que duró varios días, pues paraban en varios pueblos y tuvieron que esperar hasta conseguir alguna manera para continuar su viaje. Cuando al fin llegaron, observaron las instalaciones y el Che escribió lo siguiente:

“La gente que está a cargo de él cumple una labor cálida y benéfica; el estado general es desastroso, … Las condiciones sanitarias son terribles, y esto, que a los indios de la montaña no les produce ningún efecto, a personas venidas de otro medio, aunque sea levemente más culto, las desazona enormemente y de pensar que tendrán que pasar toda su vida entre esas cuatro paredes de adobe, rodeados de gente que habla otro idioma y cuatro sanitarios a quienes ven un rato en todo el día, se produce un colapso psíquico.” Triste e injusto.

Dos días después, abandonaron el lugar y continuaron su viaje. En una de las paradas, pasó algo digno de ser mencionado:

“Alberto había reaccionado violentamente al ver cómo uno de los soldados de guardia había ultrajado a una india que llevaba la comida a su marido preso, y esa reacción hubo de parecer completamente extemporánea a quienes consideraban a los indios como cosas sólo dignas de dejar que vivieran.Otra vez, qué triste.

Después de mucho viajar llegaron a Ayacucho, y ahí se hospedaron en la casa de un señor “cuyo hobby era coleccionar amigos extranjeros”. Dijo Ernesto que “sólo pudimos visitar una que otra de las treinta y tres iglesias que tiene el pueblo.” Cabe recalcar que tanto el Che como Alberto viajaban sin dinero (o con muy poco) así que dormían donde conseguían un lugar gratis y comían cuando algunas personas se apiadaban de ellos y les ofrecían algo que comer. El Che cuenta que una vez, “después de las acostumbradas lloradas, un señor nos regaló unos choclos y otro un corazón de vaca y unos bofes.” Tuvieron que esperar mucho tiempo para poder preparar la comida que les dieron, debido a que debían continuar su viaje, así que el hambre (más el frío) les causaba una gran molestia:

“Tiritábamos juntos, Alberto y yo, extendiendo las piernas uno sobre otro para evitar que se acalambraran a fuerza de estar en el mismo sitio. Nuestra hambre era una cosa extraña que no teníamos en ningún lado y en todo el cuerpo y que nos desasosegaba y nos malhumoraba.”

En algunas ocasiones, utilizaban su “magnífico número del aniversario” (el cual me parece extremadamente ingenioso y chistoso) para conseguir algo de comida. Presten atención, es como sigue:

“Se dice fuerte una frase definitoria, por ejemplo: ‘Che, por qué no te apurás y te dejás de pavadas.’ El candidato cae e inmediatamente interroga sobre la procedencia; se inicia la conversación. Se empiezan a contar las dificultades con suavidad, con la vista perdida en la lejanía. Intervengo yo y pregunto la fecha, alguno la dice; Alberto suspira y dice ‘Fijáte qué casualidad, justo hoy hace un año.’ El candidato pregunta, un año de qué, se le responde que de haber iniciado el viaje. Alberto, mucho más caradura que yo, lanza un suspiro terrible y dice: ‘Lástima que en estas condiciones, si no lo podríamos festejar’ (esto me lo dice como confidencialmente a mí), el candidato se ofrece enseguida y nosotros nos hacemos los estrechos un rato diciéndole que no podemos corresponderle, etc., hasta que aceptamos. Después de la primera copa yo me niego terminantemente a aceptar más trago y Alberto me hace burla. El convidante se enoja e insiste, yo me niego sin dar razones. El hombre insiste y entonces yo, con mucha vergüenza, le confieso que en la Argentina la costumbre es tomar comiendo. La cantidad de comida ya depende de la cara del cliente, pero esta es una técnica depurada.” Me encanta, cuánta creatividad y ‘viveza’! 😀

En otra ocasión, tenían tanta hambre que “decidimos arrojar la poca vergüenza que nos restaba en cualquier lugar apropiado y enderezamos para el hospital. Esta vez a Alberto le entró una timidez extraña y yo tuve que llevar la voz cantante en la siguiente diplomática alocución: – Doctor – había un médico allí – yo soy estudiante de Medicina, mi compañero es bioquímico; los dos somos argentinos y tenemos hambre. Queremos comer. Atacado tan sorpresivamente de frente, el pobre médico no atinó sino a dar una orden para que nos dieran de comer en la fonda donde lo hacía él; fuimos inclementes.” Bien hecho, Che! 😛

Al final llegaron a Lima, la capital peruana. Sobre ella, el Che opinó:

“Lima es una bonita ciudad que ya enterró sus pasados coloniales (por lo menos después de ver el Cuzco) tras casas nuevas. … La parte de Lima que tiene valor anecdótico está en el centro de la ciudad y rodea a su magnífica catedral, tan diferente a esa mole pesada del Cuzco, donde los conquistadores plasmaron el sentido toscamente monumental de su propia grandeza. Aquí el arte se ha estilizado, casi diría afeminado algo; sus torres son altas, esbeltas.

Luego viajaron en barco hasta Ucayali, donde se encontraba San Pablo, otro leprosario. Justo llegó el cumpleaños del Che y lo festejó ahí.

“El día sábado 14 de junio de 1952, yo, fulano, exiguo, cumplí 24 años, vísperas del trascendental cuarto de siglo, bodas de plata con la vida, que no me ha tratado tan mal, después de todo.” Por la noche, los empleados del lugar lo agasajaron con abundante comida y con el licor nacional, el pisco. En ese momento el Che dio uno de sus discursos más bellos y significativos (esta es la mejor parte):

“Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincianismos exiguos, brindo por Perú y por América Unida.” HER-MO-SO. 🙂

De ahí partieron a Colombia, en una balsa que  algunas personas del leprosario construyeron para El Che y Alberto. Le pusieron nombre, “Mambo-Tango”, supuestamente representando la unión entre ambos paises (Perú y Argentina). En el leprosario se ganaron el aprecio de todos. Una vez, hasta recibieron una serenata:

“Por la noche, una comisión de enfermos de la colonia vino a darnos una serenata homenaje, en la que abundó la música autóctona  cantada por un ciego; la orquesta la integraban un flautista, un guitarrero y un bandoneonista que no tenía casi dedos, del lado sano lo ayudaban con un saxofón, una guitarra y un chillador. Después vino la parte discursiva en donde cuatro enfermos por turno elaboraron como pudieron sus discursos, a los tropezones; uno de ellos desesperado porque no podía seguir adelante acabó con un: ‘tres hurras para los doctores’. Después Alberto agradeció … , diciendo que frente a las bellezas naturales del Perú no había comparación con la belleza emocional de ese momento, que lo había tocado tan hondo que no podía hablar y ¿sólo puedo’, dijo abriendo los brazos con gesto y entonación peroniana, ‘dar las gracias a todos ustedes.’ “

El Che y Alberto no tuvieron problema en ir a la zona de los enfermos y pasar tiempo con ellos, incluso jugaron fútbol juntos. Se hicieron querer. Así que cuando partieron rumbo a Colombia, tanto enfermos como personal del leprosario les obsequiaron mucha, muchísima comida para subsistir durante su viaje en el Amazonas. Luego de varios días en la balsa, Llegaron a la ciudad de Leticia, en Colombia y para ganar algo de dinero trabajaron como entrenadores de fútbol. Poco después, partieron hacia Caracas, Venezuela.

No hay detalles de donde ocurrió lo siguiente (supongo que en Venezuela), pero no puedo dejar de compartir esta parte. No está especificado pero yo imagino que habrá sido en un bar, estaba el Che y de repente comenzó a hablar un hombre europeo. “Era un tipo interesante nuestro interlocutor: desde joven huído de un país de Europa para escapar al cuchillo dogmatizante, conocía el sabor del miedo.” Este hombre dijo lo siguiente:

“El porvenir es del pueblo y poco a poco o de golpe va a conquistar el poder aquí y en toda la tierra. Lo malo es que él tiene que civilizarse y eso no se puede hacer antes sino después de tomarlo. Se civilizará sólo aprendiendo a costa de sus propios errores que serán muy graves, que costarán muchas vidas inocentes. O tal vez no, tal vez no sean inocentes porque cometerán el enorme pecado contra natura que significa carecer de capacidad de adaptación. Todos ellos, todos los inadaptados, usted y yo, por ejemplo, morirán maldiciendo el poder que contribuyeron a crear con sacrificio, a veces enorme. … usted morirá con el puño cerrado y la mandíbula tensa, en perfecta demostración de odio y combate, porque no es un símbolo, usted es un auténtico integrante de la sociedad que se derrumba; … es tan útil como yo, pero desconoce la utilidad del aporte que hace a la sociedad que lo sacrifica.”

Sobre lo que aquel europeo le había dicho, el Che concluyó lo siguiente:

“… en el momento en que el gran espíritu rector dé el tajo enorme que divida toda la humanidad en dos fracciones antagónicas, estaré con el pueblo, y sé -porque lo veo impreso en la noche- que yo, el ecléctico disector de doctrinas y psicoanalista de dogmas, aullando como poseído, asaltaré las barricadas o trincheras, teñiré en sangre mi arma y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos. … Ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga; ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea y preparo mi ser como un sagrado recinto para que en él resuene con vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del proletariado triunfante.”

No apoyo la violencia ni el derramamiento de sangre, pero admiro al Che por su amor desmedido hacia los menos afortunados. Creo que me toca aún más, considerando que yo no pertenezco a una familia de clase alta, y aunque nunca me faltó comida ni un techo sobre mi cabeza, sé lo que significa la necesidad. Y honestamente, me molesta un poco ver como muchas personas se la pasan viajando, comprando casas y autos lujosos, y uno, que también está trabajando, deberá hacerlo por muchos años más para poder acceder a mayores posesiones. Está claro que lo material no es todo en la vida, pero lastimosamente el simple hecho de tener más, muchas veces significa saber más. Generalmente la pobreza viene de la mano de la ignorancia, y la riqueza de la mano del [acceso al] conocimiento. Me duele ver las consecuencias de la pobreza en la sociedad. En mi país (Paraguay), el gobierno debería invertir más, mucho más, en educación. La educación es la puerta a un mejor porvenir. Ojalá los políticos dejen de preocuparse solamente por ellos mismos, y piensen un poquito en el pueblo.

Alberto Granado consiguió un trabajo en un leprosario,  por lo que se quedó a vivir en Venezuela por unos años. El Che, sin embargo, tomó un vuelo de Caracas a Miami, y de ahí volvió a Buenos Aires para terminar su bendita carrera de medicina. Espero que hayan disfrutado de la lectura, al que leyó todo, muchas gracias, y felicitaciones! (sé que es una entrada larga) 😛 La verdad que me hubiera gustado agregar incluso más detalles que llamaron mi atención, pero hubiera llevado más tiempo aún, y ya quiero publicar esta entrada. De todas formas, creo que es bastante detallado el post (demasiado, tal vez).

Acá está la sección de ANEXOS (fotos que quiero compartir con ustedes)

Este es el mapa del viaje. Comenzaron en Argentina, luego fueron al sur de Chile, luego al norte, cruzaron a Perú, después a Colombia, Venezuela, y el Che tomó un avión de Caracas a Miami, y de ahí a Buenos Aires.

A continuación van unas fotos de mi viaje, en algunos de los lugares por los que pasó el Che.

Acá está Alberto Granado con unos amigos, la foto fue tomada por el Che en la cima del Cerro Santa Lucía en Santiago, Chile:

Y acá estoy yo con el cerro Santa Lucía de fondo:

En Iquique, Chile vi este mural y obviamente le tenía que sacar una foto 🙂

dice: “O nosotros somos capaces de destruir, con argumentos las ideas contrarias, o debemos dejar que se expresen, no es posible destruir ideas por la fuerza, porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia.” – Che

Vista de la playa Cavancha en Iquique, Chile:

Arica, Chile. Ciudad fronteriza con Perú (vista desde el Morro de Arica):

sobre Arica el Che escribió: “El morro, orgullo del pueblo, eleva su imponente masa de cien metros de altura cortada a pico. Las palmeras, el calor y los frutos subtropicales que se venden en los mercados le dan una especial fisionomía de pueblo del Caribe o algo así, totalmente diferente de sus colegas de algo más al sur.”

Esta es Tacna, como crucé a Perú desde Chile por vía terrestre, pasé por ahí. Buena ciudad para comprar libros (piratas, pero libros al fin):

En la hermosa ciudad de Cusco, Perú:

desayunando en un restaurant frente a la Plaza de Armas, antes de partir:

En Machu Picchu pueblo (también conocido como Aguascalientes) encontré varios libros del Che, entre ellos el mismo del que les hablé en este post. Pero estaba en inglés, y costaba 50 soles (como 20 dólares). Muy caro para mi gusto/bolsillo. 😛

Y como broche de oro, con ustedes… Machu Picchu!

Espero que hayan disfrutado de las fotos! Pero especialmente, espero que hayan disfrutado conocer un poco más al joven que Ernesto “El Che” Guevara alguna vez fue. 🙂

PD: Recomiendo a todos los que están leyendo que vayan a Cusco y al Machu Picchu alguna vez en sus vidas, vale muchísimo la pena, es una ciudad con muchísima historia y como dijo el Che, las mismas calles son los museos de un tiempo ido. Yo sólo me quedé por dos días en Cusco, así que no pude conocer demasiado. Por eso ya estoy pensando en volver  a esa hermosa ciudad lo más pronto posible. Perú en general tiene muchísimo que ofrecer turística e históricamente.

PD2: También estuve en la ciudad de Arequipa por un día, sé que el Che no pasó por ahí pero yo les dejo dos fotos de todas formas, para que vean lo linda que es la ciudad 🙂

PD3: Vuelvo pronto a escribir sobre un libro que estoy leyendo ahora (ya voy por más de la mitad), se llama The Lakotas and the Black Hills: The Struggle for Sacred Ground (Los Lakotas y los Black Hills: La Lucha por Suelo Sagrado) de Jeffrey Olster. Trata sobre la historia de los Nativos Americanos de la tribu Sioux, más específicamente los Lakotas, y sobre la tierra que consideran sagrada, pero que Estados Unidos les sacó hace más de cien años. Es el lugar que ellos consideran su verdadero hogar y que hasta el día de hoy quieren recuperar. Su historia es extremadamente apasionante y a la vez, muy triste; así que volveré pronto con muchas ganas de contarles sobre el libro 🙂 Hasta la próxima!

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Acerca de amantedelalectura

Estudiante de Licenciatura en Lengua Inglesa, profesora de inglés, cristiana, ávida lectora que cuenta sus impresiones y cosas que aprende leyendo.
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44 respuestas a Diarios de Motocicleta – Notas de Viaje por América Latina (Ernesto “Che” Guevara)

  1. Johanna dijo:

    Vi la película y, como todos, escuché mucho acerca del Che. Todavía no pude adentrarme del todo en su historia pero con tu reseña-crónica me lo acercaste bastante. Me alegra que hayas disfrutado el libro e imagino que habiendo visitado algunos de los lugares que él visitó tuvo un sentido mucho más fuerte para vos. Gracias Ro 🙂

    • Gracias a vos por leer Johi! La verdad que el Che tiene muchas cosas dignas de admirar, yo decido enfocarme en eso. Y que bueno que el post te ayudó a conocer más de él 🙂

      • uziel misael adame rivera dijo:

        hola tengo 3 mese que me adentre a la vida del che. y es muy impresionante. lloro de emoción. de hecho los libros los leo dentro de un bosque. me gustaría tener contacto conmigo. te mando un saludo desde acapulco méxico

    • Rocha dijo:

      Hola,
      estuve buscando el libro en PDF, Notas de Viaje por América Latina, pero no lo consigo bajar. Sabes algun sitio donde yo pueda bajarlo.

      Gracias,

      Rocha

      lindinei

  2. Me tuviste pegado a la pantalla leyendo lo que escribiste, hiciste que no contestara varios mensajes del “messenger” por continuar con la lectura y hasta poner música de Silvio Rodríguez de fondo para acompañar la noche mientras iba recreando en mi mente tu buena narración; y sobre el viaje, qué te puedo decir, recorrer Argentina, Chile, Perú y Bolivia por la misma ruta que siguió el “Che” es uno de mis sueños. Y lo conseguiré.
    Felicitaciones, en mi has ganado un lector más.
    Saludos!

    • Comentarios así me animan a seguir escribiendo! Que bueno que hayas disfrutado tanto de la lectura, sé que es un post largo. 🙂 Me encantó pasar por los mismos lugares por los que alguna vez anduvo el Che, pero me quedé con las ganas de ir al lago Titicaca. Espero lograrlo la próxima vez, y espero que vos también lo logres! Sudamérica es hermosa! Muchas gracias por tu comentario 🙂

      • uziel misael adame rivera dijo:

        se que estoy fuera de tiempo. pero ahora si es un hecho el visitar el machu pichu. me apasionaste con tu aventura, me tuviste al borde del llanto. imaginando elo caminar del Che. Felicidades. ojala pueda tener contacto contigo por favor. mi correo es : ramtha33@hotmail.com y el face es : Caifas André Adame

  3. Pingback: Recomanem nº1 | ICS Catalunya Central

  4. José Alfredo dijo:

    Soy del selva peruana, mi ciudad se llama Pucallpa, el Che estuvo por aqui antes de partir al leprosorio de Loreto, el artista Agustin Rivas, lo conocio, se hospedó en su casa. Navegó el rio Ucayali antes de llegar al amazonas. En la selva como en la sierra se dió cuenta del olvido gubernamental de los pueblos pobres de mi patria, que pena que no llegaste a la selva, te hubiera gustado.Gracias por lo que escribiste, soy maestro de escuela y siempre admiré al Che porque él es de todos quienes sueñan con un mundo mejor. No desmayes, sigue escribiendo cosas interesantes como lo vienes haciendo hasta ahora.

    • Muchísimas gracias por tu comentario. Respondo casi un año después, pero recuerdo que me impactó mucho leer lo que me escribiste en aquel momento. Es una de mis metas a mediano plazo volver a Perú y conocer más ciudades todavía, y la selva también 🙂 Ánimo, tenés mis respetos por la honorable labor que desempeñás. Sigamos luchando por una Latinoamérica mejor y más digna para todos.

      • Nelson dijo:

        Hola que interesante lectura, ahora mismo estoy haciendo el segundo viej del Che por América, me encuentro en Ciudad de México! Porfa escríbeme!

  5. soy Miguel de Argentina, docente, y estamos trabajando sobre un proyecto que consiste en hacer lo más parecido posible el viaje del Che desde Argentina hasta Venezuela. Leí tu artículo, me gustó, tienes buen enfoque. Te felicito.

  6. ALBERTO MURILLO dijo:

    NO ACOSTUMBRO LEER MUCHO LOS BLOGS, PERO ME ENGANCHE DE TAL MANERA QUE NO PARE HASTA EL FINAL, DEFINITIVAMENTE LA VIDA DEL CHE ES UN PUNTO SIN IGUAL Y PARA MI PARTICULARMENTE SIGNIFICA MUCHO, CONSIDERO QUE EL VIAJE EFECTUADO POR EL Y SU AMIGO ALBERTO GRANADOS, SON EN DEFINITIVA EL DETONANTE PARA CONOCER LA REALIDAD DE NUESTRA CULTURA, ESA REALIDAD QUE SE NOTA SOLO CUANDO LA PUEDES TOCAR Y VIVIR, ESPERO PODER SENTIR LO MISMO Y ALGUN DIA REALIZAR LA MISMA TRAVESIA O POR LO MENOS LA MITAD, Y SEA DE UNA U OTRA MANERA CUMPLIR UNO DE MIS MAS GRANDES ANHELOS… GRACIAS POR TU APORTE Y MUCHAS FELICIDADES

  7. ALBERTO MURILLO dijo:

    A PROPOSITO… MI CIUDAD ES LA HEROICA TACNA – PERU, Y SI, EL CHE PASO POR AQUI!!!!!!!!!!!!!

  8. Hola, leí tu blog, me encanto! te felicito por los viajes y por tu redacción

    Saludos

  9. Feña Fly dijo:

    Leí todo lo que escribiste, me parece excelente tu redacción y todo me queda más claro aún. No debemos juzgar a las personas sin saber un poco de sus historia, toda mi vida a admirado al Che, vi la película, es una de mis pelis favoritas, la verdad es que quiero leer el libro luego, y un día de estos escaparme de la civilización como el lo destaca y adentrarme en lo más profundo de América Latina, y así poder encontrar mis verdaderos orígenes ya que me cuesta mucho aceptar que soy una raza mestiza violada por los españoles.
    Voy a destacar algunas frases de la película que me llamaron bastante la atención, una es cuando esta llegando al Perú y el destaca que ve a tantos indígenas sin hogar en lo que es su propia tierra; cabe destacar el rechazo que tenemos con nuestra raza originaria. En mi país, Chile hay un rechazo intensivo a lo que es la raza originaria de nuestro país, los Mapuches, hay una polémica y una lucha constante del pueblo mapuche hacía el gobierno por la expropiación de terrenos, y como la mentalidad occidental no permite diferenciar como piensa un hombre de tierra. Otro punto en la película es cuando el niño peruano habla sobre los Españoles, mencionándolos como los “Incapaces”. Y el último pasaje que voy a mencionar de la película es cuando el Che (Gael) está en Machu Picchu y habla de que los Incas tenían mucho conocimiento sobre lo que era la astronomía, la medicina y matemáticas y que la única diferencia que tenían los españoles era la pólvora, tan solo con esa frase deja mucho que pensar.
    No nos creamos sabios, humanistas y que leemos suficiente, nosotros como americanos alejémonos un poco de lo occidental, de lo implantado, volvamos a nuestros orígenes, apreciemos nuestra cultura, amemos las reales tradiciones. No Mc Donalds ( o cómo se escriba, que de verdad no me interesa mucho), no creamos que al hablar de tierra nos estamos refiriendo a suciedad. Encontrémonos con nuestro origen.
    Muy buena película, buscaré el libro y cuando lo lea creo que podré hacer una reflexión más en profundidad.
    Latinoamérica Unida.

  10. Tomas dijo:

    Muy bueno!!!!!! Segui esciribiendo.
    Te hago una pregunta , para el colegio tengo que hacer una reseña bibliografica de esta peli..
    esto me sirve???

  11. Coralie dijo:

    Me encanta tu análisis!! Yo había leído el libro hace 5 años más o menos, y estaba buscando algunas frases que quería recordar y las habías apuntado acá… Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que sos mi compatriota! Estoy encantada! 🙂

  12. alfredo dijo:

    Muy buena tu entrada! Gracias x compartir tu experiencia!

  13. Iñaki Marqués dijo:

    Muy Buena lectura, me gustaría ponerme en contacto contigo para intercambiar algunas ideas. Cual piensas que podría sera la mejor manera?

  14. Jorge dijo:

    Cita de la autora de la nota:

    “No apoyo la violencia ni el derramamiento de sangre, pero admiro al Che por su amor desmedido hacia los menos afortunados.”

    Calculo que, o no leyo el libro completo, o posee un grado importante de sesgo de confirmacion.

    Un extracto del libro:
    “Los negros, los mismos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués. Y las dos viejas razas han iniciado una dura vida en común poblada de rencillas y pequeñeces de toda índole. El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente; el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en “pegar unos palos”, el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales.”

    pagina 231
    Fuente:
    http://southwest.mpls.k12.mn.us/uploads/guevara_ernesto_che_-_diarios_de_motocicleta.pdf

    Quizas los negros no estaban en esa epoca dentro de los menos afortunados… quien sabe 😉

    Consejo: despierten un poquito su espiritu critico. Saludos!

  15. samuel dijo:

    Particularmente a mi el che no me inspiró tanto como la pelicula y su aventura, tanto asi que estoy decididido a recorrer el sur, pero al reves, hacer algo asi en mi pais(Venezuela) es una completa locura, por cierto sos relinda nena jejeje

  16. lorca1967 dijo:

    Hamid dijo:
    Hola rominna, soy Hamid de Argelia una ciudad situada en el norte de áfrica, soy un estudiante en el Master II en el idioma español opción literatura y civilización hispánica, primero me felicito por su publicación, me encanta muchísimo vuestro blog y quiero decirle yo también he leído el libro del che “diarios de motocicleta” notas de viaje por América latina. En verdad me impresioné de tu lectura y tu análisis, es que yo estoy haciendo una reseña autobiográfica pues le pido una ayuda y algunas informaciones, aclaraciones más y también he visto la película que era muy agradable para mí. Entonces por favor contéstame y mi E-mail: hamid1988@live.fr
    Gracias y hasta luego.

  17. Victoria S dijo:

    Esto es maravilloso!! Agradezco profundamente tu blog, leí el libro hace unos meses y recordar partes de este me fue de total agrado. Te felicito también por tu buena forma de analizar y por tener un punto de vista, que si fuese el usado por mucha gente, este mundo sería otro cuento.

    ¡Qué viva Ernesto, el “che” Guevara!

  18. delvalle dijo:

    Muy bueno tu blog, lo que escribes. Las fotos y tu sonrisa en ellas son espectaculares.
    Tengo alguna sugerencia o preferencia técnica en la estructura del blog (aquí viene un chantaje bien intencionado) las haré cuando me contactes, leas un poco mi blog y me digas lo que piensas. Saludos desde Cuba.

  19. rsangerm dijo:

    Hola, acabo de terminar de leerlo y realmente me facinó.
    Te dejo mi correo, si podés escribime que me gustaría preguntarte muchas cosas sobre el viaje! Me gustaría hacer algo parecido!!!
    muchas gracias y que estés muy bien.
    rsangerm@hotmail.com

  20. Daniel dijo:

    Estaba buscando el libro en PDF y me encontré con este texto, escribes muy bien, me gusta

  21. Pingback: ICS Catalunya Central | Recomanem nº1

  22. Leïla dijo:

    Hola !
    Lei tu blog para documentarme sobre este viaje del Che para el instituto, y me gusto mucho 🙂 me encanta como compartes tu opinion y todo, muchas gracias !

  23. Pingback: Andrés, cáncer por siempre | marioud abroad

  24. Jano dijo:

    Hola como se llama la película que viaja a varios paises en su moto

  25. Revolucion, es una fuerza moral que nos saca bruscamente de nustra complasencia y comodidad, eso fue el viaje por la America Mayuscula. Te felicito.

  26. Olaf Sosa dijo:

    Excelente, admirable tu esfuerzo por remembrar el recorrido del Che, sigue Muchacha, tienes espiritu literario e investigador, Gracias y Viva Latinoamerica y su Libertad en construccion !

  27. Rominna, me encantaron TUS notas. Sin duda el libro y la pelicula fueron increibles y desgarradoras. La imagen del Che siempre me hace sentir AMOR por nuestra Latinoamerica, por sus sufrimientos, y aspirar por un futuro mejor para ella y cada uno de sus hijos.

  28. daia dijo:

    Gracias por lo que escribiste, buscando informacion sobre el “Che” encontre tu blog, son interesantes los parrafos q destacas, quedan en vista, el espiritu aventurero, justiciero y de lucha que tiene èl.

  29. Israel Díaz-Rojas dijo:

    Gracias por compartir, en verdad que es muy emocionante leer tus líneas..,
    Saludos desde el oriente del Estado de México..!!!

  30. para NAGUI, los climas son tan variados que cuqluier epoca es buena para algo. En verano el sur argentino, sobre todo Ushuaia y Calafate. Tambien la Peninsula de Valdes y Puerto Madryn. En invierno, el norte argentino: Cataratas del Iguazú, Salta con el Tren a las Nubes. Tambien en epocas templadas la cordillera: El Valle de la Luna (Ischigualasto); el Puente del Inca, la Payunia. Suerte

  31. princejarocho dijo:

    Leí todo de un tirón
    De joven anhele hacer ese viaje por haber leído el libro, mas no por el personaje en que se convirtió (o convirtieron) a su protagonista. Mas uno tiene que hacer por la vida constantemente y nunca me encontré o hice la oportunidad.
    Gracias muchacha por compartir tu experiencia y tus ideas. No comparto muchas de ellas pero tampoco tengo la verdad absoluta.
    Leeré tus otros post en otra ocasión, solo quise dejar un reconocimiento a tu trabajo
    Felicidades

  32. Me gustó mucho tu artículo !
    He leido este libro pero en frances y hace mucho tiempo, necesito leerlo de nuevo, en español porque sería mucho más conmovedor leer la verdadera versión 🙂 También vi la película, quizás 15 veces, me encanta mucho
    Perdón para las faltas, no hablo bien español pero me gusta mucho este idioma! (especificamente el de América latina, no me gusta tanto el de España haha)

  33. Walter S. dijo:

    Wow super buena tu forma de escribir y opiniones del libro, no se ni como llegue aqui pero llegue.
    Te comento que soy Peruano pero vivo en USA en realidad vine cuando era niño pero tuve la dicha de volver mucho a mi pais y seguido, es por eso que nunca perdi mi identidad Latinoamericana y mas aun Peruana : ). A fines del 2016 decidi con un primo recivir el año nuevo en Cusco y fue una de las experiencias mas maravillosas de mi vida. Por un lado un sentimiento de orgullo por saber que pertenezco a esta maravillosa cultura y por otro lado una inmenza tristeza al ver una miseria extrema que jamas habia experimentado. La impotencia que causa ver a niños y madres Andinas pasando hambre o simplemente durmiendo en la calle es indescriptible y aunque uno trate de hacer todo lo posible para ayudar sabe que no sera suficiente. Actualmente soy Economista y aunque discrepo con muchos de los ideales del Che, reconozco que en el fondo el hombre quiso ayudar a quienes todos ignoraban y eso es algo que merece admiracion, tal vez no admire al guerrillero pero si admiro a el gran ser humano que fue.
    Disculpa si no use ni una sola tilde pero es que estoy escribiendo desde un teclado gringo jaja.
    Estoy planeando hacer la ruta del Che con unos amigos aunque mi madre se muera del miedo. Aun no sabemos cuando pero avisa si te apuntas : ) Mucha suerte en todo cualquier cosa me puedes contactar por email wsarmiento@mail.usf.edu

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